Foto 1. Los brazos no están en perfecta sincronía de movimiento.
Foto 2. Incorrecta angulación del codo que vuelve.
Foto 3. Los hombros no están en su justo lugar.
Foto 4. Las caderas no están rotadas en el modo correcto.
Foto 5. Sanchin kata para el desarrollo del tanden.
1) En
un principio de la física se dice que a cada acción le corresponde
una reacción igual y contraria: si los brazos no están
en perfecta sincronía de movimiento, de acción
y reacción, no puede haber un perfecto equilibrio en la
técnica de puño, sin contar con la velocidad y
la potencia de la técnica misma.De aquí el duro
y repetitivo entrenamiento físico para llegar a esta perfecta
sincronía de movimiento, que requiere sin duda años
de práctica. Aquello que a ojos de un profano puede resultar
aburrido y cansado, es de extrema importancia a los ojos del
maestro: solo a través de un entrenamiento constante y
repetitivo, el cuerpo puede comprender la técnica y hacerla
suya.
2) También la correcta angulación del codo que se
recoge, colabora con el equilibrio de la técnica de puño:
un codo que en su ángulo empuja hacia arriba, hace automáticamente
alzar los hombros y cambiar la trayectoria del puño, haciéndola
menos veloz, menos potente y menos eficaz.Son por lo tanto dos
factores a tener presente en la práctica: primero la sincronía
del movimiento, segundo la angulación del codo. Ya teniendo
presentes tales factores, podéis bien imaginar cuanto
ritmo y presencia mental sean necesarios en la práctica
de esta técnica.
3) Como
hemos apenas explicado en el punto anterior, si los
hombros non están en su posición correcta, no permiten la
estabilidad y el equilibrio requeridos por la técnica. Una
técnica inestable no da equilibrio al movimiento, al contrario,
reduce la propia eficacia; además se compromete incluso
la seguridad del brazo, que en la ejecución soporta fuertes
repercusiones sobre la parte esquelética y muscular.
4) Todos
sabemos que para un buen equilibrio es indispensable
una buena base de apoyo. En el ser humano, la base de apoyo son
los pies: si estos no desarrollan un justo apoyo y distribución
del peso sobre el terreno, determinarán una posición
débil en el resto del cuerpo, sin hablar del equilibrio,
de la velocidad y de la potencia misma de la técnica. Prosiguiendo
hacia arriba, llegamos a nivel de las caderas, que si se rotan
en modo incorrecto influyen en la estabilidad de la posición,
que resulta débil y desequilibrada. Pies y caderas son los
factores determinantes para la fluidez y la eficacia de las técnicas
de puño y de las paradas. De los pies a las caderas el cuerpo
debe ser fuerte y estable, mientras que la parte superior debe
ser suave para evitar ejecutar técnicas en un estado de
contracción. Baste observar la naturaleza: un árbol,
tiene raíces muy fuertes y a medida que ascendemos, del
tronco hasta las ramas, nos cercioramos de que resulta siempre
más flexible, para resistir al viento y a la intemperie.
5) Se
dice que el tanden, situado cerca de tres dedos por debajo
del ombligo es el centro del plano sagital del cuerpo, es decir
el centro de la energía vital. Ya solo de esto se puede
imaginar su gran importancia y el rol que desenvolverá para
activar toda la energía necesaria en la práctica
de las artes marciales. Desde el momento en que se afirma que
el ombligo es la semilla de la vida, la raíz del cuerpo
humano, resulta que es en este punto donde se debe cultivar y
desarrollar la energía.
Todos los movimientos de la escuela shorei kan, de la gimnasia
Daruma Taiso al karate y al kobudo shorei kai, deben ser ejecutados
según el principio de la concentración sobre el tan
den. Nuestra concentración no debe moverse de este punto,
la mente no debe abandonar el tan den. Concentrarse sobre el tan
den quiere decir hacer en modo que la energía que se encuentra
en este punto específico pueda crecer siempre más,
hasta llegar a penetrar poco a poco en todo el cuerpo.
En la práctica de las artes marciales estaremos así en
grado de dirigirla donde queramos, por ejemplo en las técnicas
específicas.
El kata sanchin, que en la práctica del shorei kan karate
sirve para el estudio de la respiración y del desarrollo
del tan den, es una verdadera joya para todos los practicantes
de artes marciales. La práctica correcta de sanchin requiere
una vida entera y puede que aún no sea suficiente.
Este kata es la esencia de la escuela shorei kan y debemos agradecer
a los maestros que nos han transmitido hasta hoy una forma única
en su género.
El kata sanchin es un estudio que representa la parte interna de
las artes marciales, cuya importancia está en sostener que
una técnica, sin el uso correcto de la respiración
y del tan den, se reduce solo a un movimiento externo, vacío
y limitado a si mismo. Una respiración equivocada en las
técnicas de puño y en las paradas va también
a influir en la coordinación, la velocidad y el equilibrio
de la técnica. A través de la práctica del
kata sanchin se cultivan estos aspectos de la técnica hasta
llegar a sentir la energía que corre dentro de nosotros.
El siguiente paso está representado por la regulación
de la energía en cada punto de nuestro cuerpo: a través
de la práctica del Daruma Taiso y del kata sanchin se obtiene
justo esto. Y el resultado es que uno se siente bien y en equilibrio
con si mismo.
Podéis ahora comprender que si durante el entrenamiento
no se tiene una buena concentración y presencia mental,
no se puede practicar en el modo correcto y no se puede progresar.
Después de haber analizado los diversos factores que concurren
en la ejecución de una técnica, para poderlos asimilar
es necesario entrenarlos, entrenarlos, y entrenarlos, mientras
que el cuerpo no los haga suyos.
Se necesita equilibrio interior para estudiar de esta manera el
shorei kan goju ryu karate y entender así las palabras del
maestro Toshio Tamano cuando dice “El estudio del karate
shorei kan es muy profundo”
En la meditación se trata de calmar la mente, lo que equivale
a decir obtener quietud sin pensamiento, una situación ya
muy difícil, tanto que los maestros afirman que quien controla
la propia mente se convierte en un “rey”, amo de si
mismo, mientras, al contrario, si la mente nos gobierna es ella
quien se convierte en nuestra ama.
Ahora se puede entender que haciendo conjugar todos los factores
arriba descritos se va más allá de una simple meditación,
porque el trabajo a realizar sobre uno mismo, no es solo mental,
sino también físico, llegando así a una perfecta
unión entre el cuerpo y la mente. Y cuando la mente ha comprendido
una técnica, todavía no basta, porque a través
de los correctos principios arriba descritos, también el
cuerpo debe obtener un modo de comprensión hasta llegar
a un nivel en el cuál la mente no interviene más
conscientemente, sino que el cuerpo se mueve autónomamente.
Después de muchos años entiendo porqué cuando
alguno de nosotros hacía preguntas al maestro, su única
respuesta era que nos entrenásemos más: en efecto
entrenando continuamente las respuestas llegan automáticamente.
Se podría hablar largo y tendido de lo que es el equilibrio,
y entender que el estudio y la práctica del shorei kan requieren
una vida entera, y que esta podría incluso no bastar para
llegar a la perfección técnica. Aquello que de echo
podría ser bajo la mirada externa un simple puño,
una parada o una posición, debe portar en realidad todos
los factores arriba descritos. Otro aspecto fundamental es el equilibrio
interior, que la práctica del shorei kan otorga a los alumnos
que poco a poco progresan en el estudio del karate y del kobudo
del maestro Toshio Tamano. El equilibrio psicológico es
uno de los factores más importantes de todas las artes marciales,
sin el cuál no se puede ser buen enseñante o practicante.
No solo con la meditación sino también con la práctica
de un arte marcial como el karate shorei kan, en el cual se dice
que el karate es un medio para llegar a la iluminación,
se llega a tener, en las situaciones que la vida nos presenta,
el justo actitud y claridad mental para ver las cosas en el modo
justo y resolverlas.
Es en este sentido que una de las primeras reglas del dojo dice:
nosotros que hacemos karate debemos ante todo” cultivar un
espíritu pacífico”. Para hacer nuestra esta
sencilla frase, que reúne valores muy profundos, es necesario
entrenarte en el ponerla en práctica, por ejemplo tratando
de mantener un espíritu pacífica en una situación
conflictiva, cuando dentro de nosotros sobresale la rabia, o probando
a mantener un espíritu pacífico en la misma práctica
del karate cuando estamos de frente a un compañero que nos
quiere dominar y demás.
Muchos confunden un espíritu pacífico con una actitud
de sumisión pero en realidad no es así: significa
que una mente quieta y pacífica puede resolver mejor una
situación difícil sea en un entrenamiento físico
que en cualquier prueba de nuestra vida cotidiana hasta realizar
la máxima “vencer sin
combatir”. A este propósito
recuerdo un episodio que el maestro Tamano nos contaba hace muchos
años de cuando en Okinawa estaban las tropas americanas:
a la salida del dojo, después de un entrenamiento, existía
la costumbre de ir a tomar algo. Una noche, recorriendo las calles
de Okinawa, el maestro Seikichi Toguchi, y el maestro Toshio Tamano,
que llevaba debajo del brazo una botella de sake, se encontraron
una patrulla de soldados americanos un poco bebidos, que viendo
la botella pretendieron que se la entregase. El maestro Tamano,
sin embargo, se negaba a dársela, también porque
en el fondo de su corazón quería poner a prueba a
su maestro, como los soldados insistieron, el maestro apoyo la
botella en el suelo y se puso en posición de combate. En
aquel momento, su maestro, Seikichi Toguchi, saltó hacia
delante, se puso entre los soldados y su alumno, y con una actitud
del todo inesperada incluso por el maestro Tamano, comenzó a
estrechar sus manos sonriendo, preguntándoles como estaban,
y consiguiendo así resolver una situación difícil.
Más tarde el maestro Toguchi explicó a su alumno
que el karate no está hecho solo de patadas y puñetazos,
y que en aquella situación podría haber vencido a
uno o más soldados, pero los demás estaban armados
con metralletas, y podrían haberlo matado.

El Maestro Toshio Tamano
A la izquierda |
El Maestro Seikichi Toguchi
A la Derecha |
De
esta breve historia se puede entender que un verdadero maestro enseña tanto
a convertirse en temibles luchadores, como también que
a veces se puede “vencer sin
combatir” físicamente
y que si no se tiene un espíritu pacífico y una
mente quieta no se puede resolver en la manera más justa
el problema o la situación frente a la que uno se encuentre.
Un espíritu pacífico nos lleva también a un
equilibrio de tipo interior, que va automáticamente a repercutir
al mismo exterior. Se trata de un estudio y de una práctica
de las artes marciales soportada de una teoría transmitida
por generaciones de maestros hasta llegar a nosotros a través
del maestro Toshio Tamano.
La escuela shorei kan ofrece a cualquier alumno, que inicie la
práctica sea de Daruma Taiso o también de karate
y kobudo, escoger para entrenar solo la parte física o continuar
después con la mental, llegando a la “cúspide
de la pirámide” que es el aspecto interior. La elección
es solo y exclusivamente del alumno, sin obligación alguna.
Personalmente puedo decir que después de veinte años
de práctica junto al maestro Tamano, cada lección
suya no es nunca igual a la precedente, y que de este modo, el
nos lleva lentamente, a través del entrenamiento, a un progreso
técnico, mental e interior no indiferente.
